
El mercado hipotecario se enfrenta a un cambio de tendencia. Tras la fuerte actividad registrada el año pasado, cuando se formalizaron cerca de medio millón de préstamos para la compra de vivienda, y en un escenario que no apunta a nuevos recortes de los tipos de interés por parte del BCE, todo apunta a que el mercado está a las puertas del pico del ciclo y que, tras él, llegará la ralentización e incluso las caídas.
En esta entrevista con idealista/news, Santiago Martínez Morando, jefe de análisis económico y financiero de Ibercaja; Pedro Rodríguez, director de desarrollo de negocio particulares; y Jorge Aguirre, jefe de desarrollo de negocio promotor; explican cómo están las hipotecas, qué podemos esperar del euríbor, cómo están evolucionando los programas destinados a facilitar la compra de vivienda a los jóvenes o qué medidas son indispensables para mejorar la sic. La clave, según la entidad aragonesa, es “generar más oferta de vivienda tanto asequible como libre”.
Qué podemos esperar del mercado hipotecario este año: ¿llegará la ralentización?
Dados los niveles que se están alcanzando en relación con variables demográficas como el aumento de la población en edad de emanciparse, es muy probable que estemos cerca de máximos de ciclo y que el crecimiento se ralentice a lo largo del año, o incluso que se produzca una ligera moderación.
¿Habrá cambios en los tipos de interés este año?
Después de la fuerte volatilidad de los últimos años, prevemos unos tipos de interés más estables en los próximos trimestres. Las declaraciones de varios miembros del Banco Central Europeo (BCE) apuntan a que, a diferencia de lo esperado hace unos meses, ahora es más probable que el siguiente movimiento de los tipos de intervención sea una subida que una bajada. En cualquier caso, no parece que ese movimiento se vaya a producir a corto plazo y esperamos que no haya cambios en los tipos de intervención en 2026.
¿La guerra en Irán podría alterar estas previsiones y suponer un escollo para el mercado hipotecario?
El impacto que ha tenido hasta la fecha en la subida de los precios energéticos no parece suficiente para alterar en gran medida las previsiones anteriores. No obstante, si el conflicto se alarga, continúa cerrado el Estrecho de Ormuz y se ve afectada la capacidad productiva de petróleo y gas en la región, podríamos asistir a subidas adicionales de los precios, que a su vez llevarían a una política monetaria más restrictiva. Unos tipos de interés más altos enfriarían el mercado de la vivienda, afectando a la baja a las compraventas, aún más a las hipotecas (las compras sin financiación se verían menos alteradas) y a los precios (la capacidad de pago de los hogares estaría limitada por la subida de los tipos de interés).